Asado de cerdo al horno

Una receta que no puede faltar en nuestro libro de recetas, es el asado de cerdo al horno.  Nada más que hablar de él y ya parece que estoy oliendo ese olor inconfundible que me transporta a mi niñez, cuando mi madre lo hacía en ocasiones especiales. Hoy en día y gracias a Dios, pertenece a los menús de cada día, lo único que juega en nuestra contra es el tiempo del cual siempre andamos escasos.  Bueno pues vamos a la receta y el truco para que siempre salga jugosa y tierna.

En primer lugar limpiamos la pieza de cabezal de cerdo que hemos comprado de cualquier exceso de grasas y nervios que tenga. Aunque no quitamos del todo, pues un poco de grasa le va ayudar a tener más jugosidad.
Salpimentamos la pieza de carne y reservamos, mientras picamos las cebollas y las zanahorias en Juliana.
El truco para que quede jugosa y no se reseque la carne en el horno, es brevemente cocer en una olla express o rápida y luego meter en el horno.

Ponemos un chorrito de aceite de oliva en la olla rápida o express y doramos la pieza por todas las caras. Una vez doradito le añadimos la verdura que hemos picado antes, un buen chorro de Brandy, Coñac o vino blanco lo que tengamos a mano, todo le va ir bien. Dejamos un rato que cocine, hasta que el alcohol pierda su fuerza y le añadimos un buen chorro de caldo de carne,  que habremos previamente preparado con un dado del caldo de carne en 200 ml de agua hirviendo.

Cerramos la olla,  dejamos que suba la válvula y que cueza unos 5-7 minutos, pasado este tiempo dejamos que la válvula baje sola. El tiempo de cocción de la olla express, ya lo he dicho en varias ocasiones, depende de cada olla yo os indico la mía (Duromatic) que es bastante rápida.

Cuando ya podamos abrir la olla comprobamos con un palo de pinchito, como está  la carne. No debe estar completamente hecha, debe quedarle aún un poco, tanto como que al pincharla, con el palito, debe de salir algo de sangre.

Si la pieza de carne ya tiene ese punto la volcamos, con mucho cuidado, junto con las verduras en una bandeja apta para hornos. Introducimos en el horno, que previamente hemos precalentado y dejamos que se hornee durante unos 15 – 20 minutos entre 180 – 200 grados. Este tiempo, igual que antes, es completamente orientativo ya que como sabemos cada horno es un mundo. El asado debe de quedar como su palabra indica, asado. Para ello debemos de estar muy pendiente, ya que la carne ya está caliente y se va a dorar más rápido que si ponemos la pieza en frío.
Vamos a cada rato bañando con la propia salsa y cuando esté dorada una cara le damos la vuelta y doramos la otra cara. Ya debería de estar nuestro asado listo, de todas forma volvéis a pinchar con el palito de pinchito y no debe de salir ya sangre y estará jugoso por dentro y crujiente por fuera.
La verdura que le hemos añadido a la carne la vamos a aprovechar, aqui no se tira nada. Podemos servirla como guarnición o bien la podemos triturar y tendremos una salsa soberbia, que le va a dar aún más chispa a nuestro asado. Se puede acompañar con otras verduras, arroz blanco, con patatas o con lo que queráis pero para mi gusto, como más bueno está es con patatas ya sean hervida, asadas, fritas o papas arrugás.
Otra opción es, sustituir el aceite de oliva virgen por manteca de cerdo ibérico. Queda de miedo pero, más sano es el aceite de oliva.
Ah, casi se me olvida. Si cortamos la carne muy finita y la ponemos en un bollo con un poco de salmorejo, ni os cuento. Mejor me lo contáis ustedes.
¡Hasta la próxima!

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